La implantación del Compliance a nivel empresarial responde a un movimiento social globalizado de tipo cultural que ha sido impulsado por diversos factores dentro de los cuales podemos señalar:
- La relevancia de los criterios sociales imperantes y su relación con la toma de decisiones respecto de las inversiones.
- La adquisición de una conciencia constructiva sobre el deterioro ambiental producto de la actividad económica.
- La inquietud y expectativa respecto del rol que las empresas de hoy desempeñan en la sociedad.
- La influencia de las tecnologías modernas de la comunicación y la información.
- La incansable búsqueda del posicionamiento y el reconocimiento de marca.
- La constante y creciente demanda de las necesidades sociales y la particular posición de la empresa privada en la satisfacción de estas.
- La libre y sana competencia sustentada en productos socialmente responsables.
- La generación de una cultura de valor desde el punto de vista social y económico.
La confluencia de los factores referidos se inclinan hacia la formación de una nueva e ineludible cultura cuyo bastión principal es el compromiso empresarial que cada día es más exigente y demandante.
Son cada vez más los argumentos que obligan a las empresas a dar cumplimiento a sus normas en razón de la responsabilidad que estas asumen respecto de dependientes, clientes, consumidores, proveedores y sociedad en general.
Compliance es el término que define esta cultura empresarial responsable que desplaza el mercantilismo y la monetización pura, a cambio del valor agregado que justifica la existencia y el aporte intangible de la empresa como parte del aparato productivo de la sociedad.
Es sencillamente compromiso desde los más altos niveles con la generación y mantenimiento de una cultura de respeto e integración en un rango de acción que traspasa los límites de la mera organización y su solo desempeño.
En consecuencia, a raíz de la incorporación de esta nueva visión, el Compliance integra empresa y sociedad:
- Respecto del cambio social, al cual las empresas deberán adaptarse si desean subsistir, crecer y permanecer.
- En la creación de mecanismos y condiciones para el desarrollo al cual deberán contribuir de manera conjunta.
- En lo que respecta al reconocimiento de marca, dado que en la medida en que las empresas asuman con ética su compromiso y aporten a la sociedad, gozarán de una mejorada imagen pública.
- En una especie de relación de dependencia según la cual en la medida en que sean mejoradas las condiciones de vida de la sociedad, en esa misma medida la empresa tiene garantizada su permanencia a largo plazo.
Compliance es el reflejo del nuevo espíritu empresarial según el cual el comportamiento de las organizaciones se sustenta en valores compartidos.
La gestión adecuada por parte de los órganos estructurados dotados de autonomía e independencia, el comportamiento eficaz del equipo directivo ante los potenciales incumplimientos, la formación permanente y la concienciación son parte de los elementos que denotan con certeza la existencia real de la cultura de Compliance que rige la actividad organizacional direccionada hacia la prevención de faltas, ilícitos e ilegalidades, esto es orientado hacia el comportamiento ético y el cumplimiento de las regulaciones y leyes.
Los estándares internacionales establecen que la estrategia de Compliance y la debida incorporación de esta a la actividad empresarial deben soportarse sobre:
- Una cultura organizacional que afecta a la totalidad de la plantilla empresarial: sin distinciones de rangos ni jerarquías, todos expuestos a los riesgos legales y sancionadores respectivamente a sus niveles de responsabilidad.
- El Control interno: auditoria interna centrada en los riesgos derivados del área de responsabilidad corporativa, con especial atención a los de tipo penal.
- La Evaluación de riesgos: en un mapa que defina una hoja de ruta con las áreas puntuales de atención y las medidas correctivas que indique el resultado de la auditoria interna.
- La prevención estratégica: la aplicación previa de los mecanismos de control interno implementados optimiza costes y recursos.
- La formación continua: que permita concienciar al empleado y al directivo del riesgo potencial, logrando así la mayor y mejor comprensión de la nueva cultura corporativa en la búsqueda de la excelencia.


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